Equilibrio (Kyun Hyung)
Se evidencia como la capacidad que permite el mantenimiento y recuperación de la posición estática o dinámica funcional con respecto a la fuerza de la gravedad.
Desde el punto de físico (biomecánico) el cuerpo humano está en equilibrio cuando la suma de las fuerzas y de los momentos aplicados es nula, y el cuerpo está en posición adecuada con respecto a la línea de gravedad. Todas las fuerzas internas han de asegurar el mantenimiento de la posición. Cuando la suma de las fuerzas no es nula, es decir que existe una dispersión de las mismas, el equilibrio no puede lograrse.
El equilibrio puede ser: Estable: cuando el cuerpo después de un desplazamiento tiende a volver a la posición original de equilibrio. Inestable: cuando el cuerpo no vuelve a la posición inicial de equilibrio al realizar un desplazamiento. Indiferente: cuando el cuerpo tras un desplazamiento se mantiene en una posición equivalente a la original.
Un factor que influye en el equilibrio son los puntos de sustentación, que es: la superficie del cuerpo que hace contacto en una determinada área. Esta es directamente proporcional al equilibrio (a menor punto de apoyo, menor equilibrio).
El equilibrio depende también de la superficie de sostén del cuerpo, esta es la "sombra" que proyecta la o las bases de sustentación, cuanto mayor sea esta mayor será el equilibrio del cuerpo.
Como en todo aprendizaje deportivo, el perfeccionamiento y dominio conlleva un tiempo de aprendizaje y práctica hasta lograr la automatización de las acciones musculares necesarias, que hacen que el "mantenimiento del equilibrio" pase a ocupar un segundo plano frente a las otras acciones musculares requeridas para la ejecución de "las figuras" o "gestos técnicos" específicos.
Las leyes físicas quedan relacionadas con los deportes y la gimnasia desde el punto de vista que nuestros movimientos están regidos por la gravedad. En efecto, la atracción que ejerce sobre nuestro cuerpo, la atracción gravitatoria de la tierra.
La estructura ósea de nuestro organismo, desde nuestros primeros pasos en la infancia, debe luchar por conseguir una posición de equilibrio cuando estamos parados o nos desplazamos.
El peso que nos da la balanza es el fiel reflejo de la masa que constituye nuestro organismo y la aceleración de la gravedad 9,8 m/s.
Estudiando dicha fuerza, vemos que dependiendo de este parámetro, si estuviéramos en la Luna "pesaríamos menos" pues allí la aceleración de la gravedad sería menor.
Esto lo pudieron comprobar los primeros astronautas que pisaron la Luna, los cuales llevaban zapatos de plomo para evitar que flotaran en el vacío y no se pudieran desplazar.
La principal manifestación de la fuerza de la gravedad es cuando pretendemos saltar hacia arriba.
Nuestro impulso nos eleva hasta cierto punto y luego la tierra nos atrae hacia ella.
Los gimnastas olímpicos utilizan técnicas que lo permiten mediante la utilización del principio del equilibrio.




